Ya hemos visto dos de los grandes temas del año: El Liberalismo y el Sexenio Democrático, y seguro que todos estaréis preparando los mismos desarrollados (de hecho ya he recibido la mayoría de vuestros temas sobre el Sexenio Democrático). Así que he pensado poneros estas bases para poder desarrollar un buen tema de historia con vuestras propias manos. Tener en cuenta que cuanto más trabajéis los temas por vosotros mismos mejor los entenderéis y más se os valorará, así que ánimo y a por todas.
En los próximos días seguiremos con comentarios de texto del siglo XIX referidos a los últimos años del mismo que terminaremos de ver con el tema de la Restauración, así que mientras tanto os dejo este texto-ayuda tan interesante.
CÓMO DESARROLLAR UN TEMA DE HISTORIA
Para desarrollar un tema de historia, es decir, para tratar de explicar un momento histórico concreto, se han de tener en cuenta una de serie de aspectos:
a. Circunstancias y contexto histórico en el que surge el proceso a exponer. Comenzar el tema con una pequeña introducción que sitúe el tema a desarrollar. Situar el qué, el cuándo y el dónde, es decir, de qué vamos a hablar, su importancia tanto para la época como para su influencia posterior, el momento histórico que se vive (a nivel nacional o internacional) y una concreción de la cronología en que nos movemos.
Por ejemplo, si analizamos el reinado de Fernando VII lo situaremos dentro de la crisis del Antiguo Régimen y el inicio de las revoluciones liberales, en una España surgida tras
b. Desarrollo del proceso: causas, fases, acontecimientos, personajes y grupos más destacables, etc. Narración de los acontecimientos más importantes del momento analizado. Sin caer en una simple sucesión de hechos, hemos de destacar los protagonistas del momento (individuales y colectivos), los hechos más destacables, la división del período en etapas si es necesario y la caracterización del período. Todo esto no ha de quedar aislado: hay que relacionar los hechos descritos, analizar el papel de los diferentes protagonistas y buscar explicaciones multicausales a los acontecimientos. No caer en la mera anécdota, buscad el orden en la explicación y, muy importante, citar fechas para situar el momento, el antes y el después.
Por ejemplo, si analizamos el reinado de Isabel II no nos limitaremos a señalar de manera detallada la sucesión de gobiernos de las regencias o del reinado, ni a describir las principales fases de las guerras carlistas con sus diferentes campañas. Hemos de situar el reinado en el contexto de la construcción del Estado liberal en
c. Consecuencias históricas del proceso: políticas, sociales, culturales, económicas… tanto a corto como a largo plazo. El período analizado no acaba con la cronología en que lo situemos. Lógicamente hay que hacer referencia a las consecuencias (de todo tipo) que provoca lo que hemos analizado anteriormente.
Las consecuencias del Sexenio democrático (1868-1874), por ejemplo, repercuten sobre el resto del siglo XIX e incluso parte del siglo XX. La burguesía y los partidos políticos liberales (antiguos moderados, unionistas e incluso progresistas) se asustan ante el intento democratizador que supuso el Sexenio, pero que acabó en medio de una grave situación de desorden político y social. Ante esto, se prefiere la vuelta de los Borbones y un sistema que defienda la estabilidad militar y política (y, en la medida de lo posible, social) aunque limite la democracia (falseamiento de las elecciones, por ejemplo). El Sexenio ha promovido, sin embargo, nuevas expectativas (republicanismo, anarquismo, marxismo, nacionalismo), aunque tardarán un tiempo en reorganizarse y plantearse como nuevas alternativas a
d. Valoración y debates historiográficos sobre el proceso tratado. Hay que valorar correctamente qué importancia tiene el período analizado dentro de
La dictadura de Primo de Rivera (1923-1930) ha sido considerada tradicionalmente, por ejemplo, como la manera que tuvo el sistema de
No hay comentarios:
Publicar un comentario