lunes, 25 de febrero de 2013

La Restauración


Aquí os dejo el tema del sistema político de la Restauración en su versión "oficial" u "oficiosa". la mayoría de los profesores coincidimos que el tema tiene que centrarse solo en el siglo XIX, pero en esta versión os da una visión algo más ampliada hasta la España de Alfonso XIII que os puede ser bastante útil. Un tema muy completo que analiza también a los partidos de la oposición al sistema de turno dinástico ideado por Cánovas del Castillo.


El sistema político de la Restauración y los elementos opositores al mismo

Conocemos como Restauración el período histórico que va desde 1875 hasta 1931 (aunque algunos historiadores consideran que terminó en 1923, con la dictadura de Primo de Rivera) y que se caracteriza por el regreso de los Borbones al trono español tras la ruptura (dinástica y política) que supuso el Sexenio Democrático (1868-1874). Podemos dividir esta etapa en tres fases, aunque aquí nos centraremos en las dos primeras:
- Reinado de Alfonso XII (1875-1885)
- Regencia de María Cristina (1885-1902)
- Reinado de Alfonso XIII (1902-1931)

ORIGEN:
El 1 de diciembre de 1874 Martínez Campos realizó un pronunciamiento en Sagunto con el que se puso fin al Sexenio Democrático. La situación de la primera República - aunque ya bajo el control de Serrano- era todavía muy inestable, y la mayoría de la clase política más conservadora consideró que Alfonso, el hijo de Isabel II (en este momento, exiliado en Gran Bretaña) debía ser el lógico sucesor. Este hecho se asentó en el Manifiesto de Sandhurst, elaborado por Cánovas del Castillo y apoyado por el ejército, la alta burguesía o la aristocracia, que veían en la restauración borbónica una mayor estabilidad política ante la situación existente (problemas en Cuba, Tercera Guerra carlista, revueltas populares...). Cánovas propuso como modo de gobierno estable una monarquía constitucional fuerte y un sistema político bipartidista (conservadores/fusionistas o liberales). 

PRINCIPIOS POLÍTICOS:
○ Conservadurismo: liberalismo doctrinario (defensa del orden, propiedad privada, etc.) aunque acepta el reformismo.
○ Defensa del catolicismo.
○ Fidelidad a la monarquía.
○ Rechazo a la democracia (conduce al anarquismo y la revolución social), aunque aceptará el sufragio universal masculino.
○ Freno a la participación militar en política, típica de épocas precedentes.

CONSTITUCIÓN DE 1876:
Esta constitución pretendía contentar al mayor número de partidos posible (desde republicanos hasta carlistas) por lo que Cánovas realizó una fusión de la Constitución de 1845 y la de 1869, aunque con predominio de las ideas conservadoras. La Constitución estuvo vigente hasta 1931 y sus principales características son: 
○ Se vuelve al sufragio censitario hasta 1890, cuando el gobierno liberal aprobó el sufragio universal masculino.
○ Soberanía compartida Cortes-Rey
○ No existe la separación de poderes: la monarquía actúa como árbitro en la vida política, ya que tiene poder ejecutivo y legislativo.
○ Sistema bicameral: Senado (elegido mayoritariamente por la Corona) y Congreso de Diputados (elegido por sufragio).
○ Estado confesional católico con libertad de cultos.
○ Derechos reconocidos en la Constitución de 1869, aunque su concrección se remitía a leyes posteriores.

ALTERNANCIA DE PARTIDOS:
Cánovas propuso un sistema en el que existían dos grandes partidos (el conservador y el liberal) que se turnaban en el poder, de manera que existía un turno pacífico que aseguraba la estabilidad institucional. A pesar de esta alternancia, los partidos se centraban en alcanzar el poder, más que en elaborar programas políticos. Este sistema evitaba por fin la intromisión militar a base de pronunciamientos (a cambio se otorgó al ejército una mayor autonomía, además de un gran presupuesto).

LOS PARTIDOS DINÁSTICOS:
El partido Alfonsino (liderado por Cánovas del Castillo) evolucionó a Partido Liberal-Conservador tras el regreso de Alfonso XII. Agrupaba a los sectores políticos con una ideología más conservadora, por lo que terminó llamándose Partido Conservador. 
Por otro lado, se formó un partido progresista mediante la unión de unionistas, progresistas y algunos republicanos moderados. Este partido se denominó Partido Liberal-fusionista (más tarde solo Liberal) y su primer líder fue Sagasta.
La manera de actuar de ambos partidos era bastante similar, no podían aprobar leyes muy radicales puesto cuando el otro partido llegara al poder derogaría todas estas leyes. Sus ideas eran bastante similares (Monarquía, Constitución de 1876, centralismo, propiedad privada...) pero diferían en el sufragio (los conservadores defendían el sufragio censitario y los liberales el universal masculino) o en el papel de la Iglesia (los conservadores defendían la Iglesia y el orden social y los liberales buscaban un estado laico y más progresista). Tanto conservadores como liberales eran partidos muy minoritarios, de notables, que se apoyaban en la clase media acomodada y la alta nobleza.
En 1885, tras la muerte de Alfonso XII, Cánovas y Sagasta firmaron el Pacto del Pardo, para garantizar la estabilidad de la Monarquía y del sistema de la restauración en la Regencia de María Cristina (el gobierno pasa a manos liberales, pero a cambio de respetar el turnismo pacífico).

FALSEAMIENTO ELECTORAL:
Para garantizar el triunfo del turno pacífico, fue necesario manipular el proceso electoral. Cuando un partido en el poder se desgastaba y perdía la confianza del rey y de las Cortes, era destituido por el monarca que nombraba jefe de gobierno al líder de la oposición, quien se encargaba de convocar nuevas elecciones a Cortes. Aquí jugaron un papel importante los caciques, que eran personas importantes, (generalmente en el medio rural) que se encargaban de dirigir los votos hacia el partido que les interesara (muchas veces a cambio de beneficios para las zonas receptoras de votos).. Se falsificaban los censos (se incluía a personas muertas o se impedía votar a algunas vivas) o se manipulaban los resultados. El conjunto de trampas electorales es conocido como pucherazo. El caciquismo se desarrolló en toda España, pero destacan las zonas de Andalucía, Galicia y Castilla. También hay que destacar el encasillado, por el que ya se decidía antes de las elecciones quién iba a ganar cada escaño.

OPOSICIONES AL SISTEMA:
Al implantarse la Restauración, numerosos grupos políticos rechazaron este sistema al quedar excluidos al acceso al poder. El rechazo se produjo por parte de republicanos, carlistas, nacionalistas y el movimiento obrero. 

○ Republicanos: estos se encontraban divididos en diferentes grupos, pero a pesar de esto, representaban la oposición más fuerte:
-Republicanos posibilistas: el creador fue Emilio Castelar, fueron adoptando una postura moderada y comenzaron a aceptar a la monarquía.
-Republicanos progresistas: su representante fue Luis Zorrilla, era un republicanismo mas radical y rechazan totalmente a la monarquía.
-Republicanismo centralista: su representante era Nicolás Salmerón, este partido surge tras la ruptura con el radicalismo del partido republicano progresista.
-Republicanismo federal: su lider era Pi i Margall, fue el grupo mas organizado y se unió a veces con el movimiento obrero en la defensa de la mejoría de las condiciones de trabajo.

○ Carlistas: Tras la derrota militar carlista en 1876, esta ideología se reorganizó como partido político y comenzó a tomar parte en las elecciones. Juan Vázquez de Mella elaboró el Acta de Loredan donde se aceptaba el régimen liberal, pero se defendía la unidad católica, el autoritarismo, el fuerismo y la oposición a un sistema democrático. Los carlistas intentaron varias insurreciones en 1899 y 1900 pero todas fracasaron. Fundaron una milicia conocida como Requeté, que cobró importancia a partir de 1930. Sufren la competencia de los católicos integristas y de los nacionalistas vascos.

○ Movimiento obrero: el gobierno de Sagasta en 1881 permitió, con la aprobación de la Ley de Asociaciones, la vuelta a la acción legal del movimiento obrero, dividido en dos tendencias diferentes: el socialismo y el anarquismo:
- Socialistas: Pablo Iglesias funda el PSOE (Partido Socialista Obrero Español) en 1879 y la UGT (sindicato socialista) en 1888. Se enfrentaba a la clase burguesa y buscaba apoyos en el sector obrero más especializado. No tuvo una gran difusión debido a los escasos obreros industriales que había en España. En 1910 se acordó una coalición electoral republicana-socialista, con la que consiguieron su primer diputado.
- Anarquistas: Anselmo Lorenzo es considerado como “padre del anarquismo español”. Este grupo consiguió un mayor número de seguidores durante la Restauración, ya que atrajo a gran número de campesinos. El sindicato más importante se fundó en 1910 y fue la CNT (Confederación Nacional del Trabajo), aunque también hay que citar una rama que preconiza la violencia (la Propaganda por el Hecho, como el asesinato de Cánovas o la bomba del Liceu). 

○ Nacionalismos y regionalismos: son políticas contrarias al uniformismo y centralismo típicos del liberalismo español; inicialmente se desarrollaron en Cataluña, País Vasco y Galicia, pero acabaron extendiéndose hasta Valencia, Andalucía y Aragón (regionalismos):
- Nacionalismo catalán: este movimiento surgió tras el crecimiento económico provocado por la industrialización de Barcelona; se había creado un grupo de empresarios burgueses que defendían una política proteccionista. A esto tenemos que sumar la Renaixença, movimiento que defendía la recuperación
del catalán y de la cultura tradicional de esta zona. De estos movimientos surge el catalanismo político, que elaboró las Bases de Manresa (1892) donde se proponía la existencia de un poder catalán. En 1901 se crea la Lliga Regionalista de Prat de la Riba.
- Nacionalismo vasco: surgió a raíz de la defensa de la lengua vasca, la pérdida de los fueros y el deseo de defender sus tradiciones frente al centralismo liberal y el impacto de la Revolución industrial. Este movimiento fue denominado euskaros. El representante más importante fue Sabino de Arana, quien fundó el
PNV (partido nacionalista vasco) en 1895.
- Nacionalismo gallego: se le denominó galleguismo y su carácter fue básicamente cultural. Cobró importancia debido a una corriente literaria denominada Rexurdimiento, cuya mayor representante es Rosalía de Castro. La restauracion fue la peor época para este nacionalismo, ya que Galicia estaba muy atrasada económicamente y esto provocó la emigración de un gran número de gallegos.
- Independentismo cubano. Al inicio de la Restauración se consiguió acabar con la Guerra de los Diez Años (Paz de Zanjón, 1878), pero el retraso o incumplimiento de las reformas prometidas provocaron nuevos conflictos, en especial la insurrección de 1895 liderada por Martí (Grito de Baire, 1895).

VALORACIÓN HISTÓRICA:
La restauración borbónica se implanta en España con el claro objetivo de lograr por fin un período pacífico, en el que se eliminara por fin la participación militar en política: la Constitución de 1876, la Monarquía y los partidos dinásticos eran la clave del nuevo sistema. Sin embargo, la paz y estabilidad conseguida conllevaron una gran pérdida de libertades y derechos, dado que se sustentaba mediante un sistema antidemocrático, en el que a pesar de que existen elecciones con un sufragio censitario (o universal a partir de 1890), estas carecían de sentido pues el sistema electoral era claramente fraudulento. Se trataba, realmente, de crear un régimen político oligárquico compartido por todos los sectores burgueses y asegurarse la exclusión de las clases bajas de la vida política.

Con el paso del tiempo, los dos partidos hegemónicos se fueron descomponiendo y no fueron capaces (o no quisieron) dar entrada a las nuevas fuerzas emergentes, como el obrerismo o el nacionalismo, que pudieran ensanchar las bases del sistema. Por otro lado en 1898 los militares españoles fueron derrotados en la Guerra con Estados Unidos y esto supuso la pérdida de las pocas colonias que se conservaban y una fuerte crisis moral. La incapacidad del Régimen para renovarse y modernizarse (a pesar de las reclamaciones del regeneracionismo y de las fuerzas políticas excluidas) y nuevas crisis (1909, 1917) acabaron propiciando la solución militar (Golpe de Estado de Primo de Rivera, 1923). El compromiso de la propia monarquía con la Restauración provocó su caída en abril de 1931.





martes, 19 de febrero de 2013

Liberalismo "oficial"

Esta es la versión "oficial" del tema desarrollado del liberalismo. A diferencia de lo comentado en clase este tema se centra en las opciones políticas del liberalismo del siglo XIX en España y las principales características ideológicas de los partidos políticos que giran alrededor.


1.     Ideario del liberalismo

Esta nueva ideología  surge en el siglo XVIII a partir de las ideas de la Ilustración y del liberalismo económico y pretende derribar los principios del Antiguo Régimen.

Ideológicamente: Plantea la existencia de libertades inalienables al individuo (de ahí el nombre de liberalismo), la pluralidad de ideas, la opinión libre y la tolerancia.

Políticamente: No existe autoridad soberana absoluta. Se reconoce al ciudadano con plenos poderes frente al vasallo del Antiguo Régimen.

División de poderes. El inglés Locke plantea este principio y Montesquieu  lo desarrolla, dividiendo los poderes en: Ejecutivo, recae en gobierno y rey; Legislativo en las Cortes o Parlamentos  y  Judicial, en los jueces.

El concepto de soberanía como origen del poder y de la ley, recae en la representatividad del pueblo o Nación (Soberanía Nacional), que marca la pluralidad de ideas en un sistema de elección basado en el sufragio (inicialemente, censitario, o bien universal  masculino.

           La idea de Nación se identifica como el conjunto de ciudadanos con una trayectoria histórica común, lengua, territorio, cultura, etc, y que políticamente se articulan en un territorio y en una serie de leyes comunes para el conjunto del Estado (“Estado-nación”).

Las leyes comunes para la Nación-Estado, se articulan en una Constitución, o código supremo, que contempla la forma política del país, el funcionamiento de sus instituciones y los deberes y derechos de los ciudadanos. Se aprueba y redacta tras un proceso a Cortes Constituyentes.

La pluralidad de ideas se refleja en la aparición de partidos políticos, agrupaciones que reúnen a individuos de la misma o parecida opinión y que influyen en la opinión pública. Existe un partido que realiza el gobierno y otro que hará la oposición según la representatividad obtenida mediante el sufragio.

         A nivel Institucional el Estado racionaliza y regulariza las leyes y organismos marcando la igualdad civil de los ciudadanos: La ldey es única, igual y funcional para todos. Se incide preferentemente en la idea del centralismo y la igualdad y uniformidad de los territorios del Estado-Nación (por ejemplo, la división del territorio nacional en provincias). La igualdad llega también a otros niveles, como la educación o el ejérciro (servicio militar obligatorio).

  

Socialmente se suprimen los estamentos, basados en la existencia de privilegios y diferenciación social por nacimiento. La igualdad basada en el principio de dignidad es común para todos los hombres. Esto se aplica en lo fiscal y lo legal.

            La nueva sociedad se divide en clases sociales, de ahí que se denomine sociedad de clases. Es una sociedad abierta, no cerrada como en el Antiguo Régimen.

La capacidad económica, cultural y modos de comportamiento y no el privilegio marcan ahora la diferencia social, existiendo la posibilidad de ascenso social según las capacidades del ciudadano. Las diferencias económicas se mantienen ( incluso aumentan en relación a su dedicación profesional y nivel de renta) desarrollándose el clasismo diferenciador (por ejemplo, sufragio censitario, o pago para evitar ir al servicio militar) ; pero en teoría, todos los ciudadanos son iguales ante la ley.

No se rechaza la  religión, pero se tiende a limitar el poder económico de la Iglesia e incluso se desarrolla el anticlericalismo en algunos sectores.

El principio del liberalismo se aplica también en lo económico, es el liberalismo económico (teorizado por Adam Smith en el s.XVIII). Según esta teoría económica, las ideas que priman son la “ley de oferta y demanda” y la no interferencia del Estado en asuntos económicos. Se demanda una propiedad libre y plena y una economía desarrollada de forma natural. Para ello se plantea la libre competencia en las condiciones de producción y circulación de bienes, aboliéndose los monopolios del A.R. y los gremios. Se organiza la producción económica en la obtención del capital (capitalismo). La propiedad de bienes y medios de producción deben ser privadas y sin trabas que impidan su venta. Las propiedades vinculadas (que no pueden ser vendidas) y mal aprovechadas deben ser desamortizadas.


2.     El liberalismo en España. Corrientes

           En España la crisis de la monarquía absoluta, que se arrastraba desde las últimas décadas del siglo XVIII (Reinado de Carlos IV), desembocó entre 1808 y 1843 en la implantación de un régimen liberal no democrático.

            A lo largo de esos años, en un contexto de guerras y revolución, se fraguó el Estado liberal y se modificaron los fundamentos de la sociedad estamental. Este proceso se denomina revolución liberal y representó un cambio político y social respecto a las estructuras del Antiguo Régimen.

           La guerra de la independencia entre 1808 y 1814 contra Napoleón, precipitó  la crisis política interna de la monarquía absoluta y abrió el amino a propuestas de reforma de las viejas estructuras políticas y sociales mediante la convocatoria de las Cortes Generales y Extraordinarias en 1809 por la Junta Suprema Central como única salida al vacío de poder existente.

          De estas Cortes, continuadas en Cádiz (1810-1813), surge el primer liberalismo español, cuyo mejor reflejo lo tenemos en la Constitución de Cádiz de 1812 o los decretos de supresión de señoríos, gremios o Inquisición Esta obra política  influye de manera decisiva en el desarrollo del liberalismo y del constitucionalismo español durante la primera mitad del siglo XIX, hasta el afianzamiento del modelo liberal español.

El conflicto entre absolutismo y liberalismo se desarrolló durante el reinado de Fernando VII (1814-1833). La victoria de una u otra posición permite distinguir tres etapas: el sexenio absolutista (1814-1820), el trienio liberal (1820-1823), que restablece la obra de Cádiz, y la década ominosa (1823-1833).


La construcción del sistema liberal se consolida durante el reinado de Isabel II (1833-1868). Ante la minoría de edad de Isabel II (que tiene tres años cuando hereda el trono)  el poder cayó en manos de regentes: Maria Cristina  (1833-1840) y el general Espartero (1840-1843) que necesitan el apoyo liberal para sostenerse.

La monarquía  tendrá un papel político decisivo en la trayectoria del nuevo Estado liberal. A la corona  se le atribuyen importantes poderes ejecutivos y una amplia  participación en el legislativo al poder  alterar la vida parlamentaria, haciendo uso y abuso de la facultad ilimitada de la Corona de nombrar y destituir ministros, convocar, suspender y disolver las Cortes. Para gobernar lo importante era la confianza de la Corona, que apoyará en especial a los  ministros moderados.

El poder legislativo es bicameral (Congreso o cámara baja y Senado o cámara baja). El sistema electoral se basa en el sufragio censitario masculino. (sólo puede votar entre el 1 y el 2.5% de la población), pero el sistema parlamentario era una falsedad, dada la intervención sistemática del gobierno en las elecciones.

El liberalismo español está dividido en la dos tendencias, ya manifestadas durante el Trienio Liberal (doceañistas y veinteañistas) durante su lucha contra el absolutismo. Ahora denominados moderados y progresistas, consolidan el constitucionalismo en España, junto con otros partidos (Unión Liberal, Demócratas y Republicanos.)

        No se trataba de formaciones políticas (como en el siglo XX) sino de incipientes partidos de notables que carecían de organización permanente y disciplina interna. , organizados en torno a un grupo parlamentario, prensa particular, algunas personalidades ilustres o  algunos principios básicos.

a) Los moderados defienden lo que se denomina el liberalismo doctrinarioSon partidarios de conciliar los cambios políticos y sociales de la revolución liberal con la tradición histórica representada por dos instituciones fundamentales: el Rey y las Cortes; por ello rechazan el principio de soberanía nacional defendiendo el de soberanía compartida (rey-cortes).

Para ellos la libertad supone la defensa de la seguridad de las personas y de los bienes y de la propiedad privada, y por lo tanto incidieron en los principios de autoridad y de orden. Y redujeron el derecho al voto a una minoría de propietarios (1% del electorado). Defienden un Estado centralista  y confesional católico.

Desconfían de la excesiva participación popular en los ámbitos locales (Milicia Nacional) y provinciales; por lo tanto tienden a limitar la autonomía política de los Ayuntamientos y Diputaciones Provinciales.

         Mejor organizados  y cohesionados doctrinalmente que los progresistas, los moderados tuvieron la mayoría parlamentaria desde las primeras elecciones del régimen de 1837. El apoyo social se basó en los grandes propietarios, mundo financiero, burgueses enriquecidos por la desamortización, aristócratas y generales. 
           Destacan políticos como Martínez de la Rosa o Narváez.
  
b) Los progresistas (liberalismo radical) se configuran en la década de los treinta. Frente a los moderados, insisten en el principio de Soberanía nacional como fuente de legitimidad y esperan que la Corona actuase como árbitro del juego político.

Defiende las libertades individuales frente al Estado y eliminar así las trabas que impedían la movilidad de las clases medias.

No defienden la democracia ni el sufragio universal masculino, pero son partidarios de una extensión paulatina y gradual del derecho a voto. En términos generales, propugnan la formación de una cultura y una sociedad más laicas (separación Iglesia-Estado).

Espartero, Mendizábal, Madoz y Prim fueron políticos progresistas. Su apoyo se basa en hombres de negocios, funcionarios, abogados  pequeños comerciantes y artesanos, generales, periodistas (profesiones liberales). Normalmente acceden al poder mediante pronunciamientos militares.

           Dentro del liberalismo, y a su izquierda, se sitúa, el liberalismo democrático. Se desarrollan a partir del Manifiesto de 1849 siendo una escisión de los progresistas. Grupo heterogéneo, defienden la radicalización de los principios del progresismo, y demandan los siguientes principios: La soberanía nacional plena, el sufragio universal masculino, la Milicia Nacional  y la autonomía y participación popular en el poder local y provincial., la aconfesionalidad del estado, tolerancia religiosa, enseñanza gratuita y un sistema fiscal proporcional a la riqueza. Su influencia política es escasa hasta los años anteriores a la revolución de 1868.
  

3. Las oposiciones al Sistema

La vuelta al trono de Fernando VII “El deseado” tras el fin de la Guerra de la Independencia supone el intento de restaurar el Antiguo Régimen: se anulan leyes y decretos de las Cortes de Cádiz y se reinstauran instituciones como la Inquisición. No hay que olvidar que, en este momento, estamos a nivel internacional en la Europa de la Restauración, un intento por parte de las monarquías continentales de olvidar las consecuencias políticas que supusieron la Revolución Francesa y las Guerras Napoleónicas. Incluso, mediante un sistema de Alianzas (la Santa Alianza) y de Congresos periódicos, se decide intervenir en aquellos países donde se producen revoluciones liberales (así se acaba en España en 1823 con el Trienio liberal, con la llegada de “los cien mil hijos de San Luis” para reinstaurar de nuevo el absolutismo fernandino.

La “Década Ominosa” (1823-1833), etapa final de Fernando, no fue sin embargo totalmente reaccionaria, ya que la difícil situación económica provocada por los efectos de la Guerra de la Independencia y la independencia de las colonias americanas y, sobre todo, la necesidad de apoyo a su hija Isabel, hicieron que Fernando (y su viuda María Cristina) fuera poco a poco apoyándose en la alta burguesía y, por tanto, en los liberales más moderados.

Esto hizo que los defensores del absolutismo – y los que recibieron negativamente el liberalismo- se apoyaran, ya desde la enfermedad de Fernando VII en su hermano Carlos María Isidro, quien se autoproclama rey de España en el Manifiesto de Abrantes (octubre de 1833), a la muerte de Fernando. Nace así la gran oposición al liberalismo, el Carlismo, que desencadena  una guerra civil (primera guerra civil carlista) que enfrenta a los defensores liberales de la Regencia de Mª Cristina (cristinos, luego isabelinos) con los defensores de los derechos al trono de Carlos María Isidro: son los carlistas, antiguos ultrarrealistas y herederos del movimiento de los agraviats o malcontentos (1827) de la década ominosa que defendían el absolutismo.

            Políticamente el carlismo se caracterizó por un antiliberalismo militante que negaba el principio de la soberanía nacional y se definía  a través del lema “Dios, patria y rey”, y más adelante “fueros” por la defensa del sistema foral frente a la centralización y uniformización recogidas por el liberalismo. Pretenden la vuelta al antiguo régimen liderado por el pretendiente al trono don.Carlos (autoproclamado Carlos V).
           
       Socialmente, el carlismo fue un movimiento tan heterogéneo como el liberalismo. Sus grupos dirigentes provienen de la Iglesia, en su mayoría antiliberal, al no aceptar los principios liberales y las desamortizaciones de los bienes eclesiásticos que suponían  la pérdida de privilegios en la Iglesia.

           El apoyo de la pequeña nobleza local y las oligarquías rurales, convencidos de que el liberalismo impondría  nuevas formas de jerarquía social que podían acabar con los fundamentos tradicionales de su poder en temas como los privilegios en materia de impuestos, el control de los ayuntamientos, la vinculación que aseguraba sus propiedades etc.

         El carlismo contó con el apoyo de sectores amplios del artesanado y del campesinado, y en este sentido adoptó la forma de una protesta popular y campesina, ya que muchos campesinos fueron expulsados de las tierras desamortizadas sin recibir tierras en propiedad, o bien se sintieron perjudicados por el nuevo sistema fiscal e impositivo liberal.

          Geografía del carlismo: El fenómeno carlista  fue más general en las provincias forales del Norte (País Vasco, Navarra) apoyado mayoritariamente por el campesinado y en otras zonas antiguamente forales: Aragón (Maestrazago), Cataluña, Valencia, Galicia o Castilla (en algunas comarcas).

jueves, 7 de febrero de 2013

Liberalismo

El concepto de liberalismo es uno de los más complejos para desarrollar en Historia de España. El título que se nos presenta para selectividad es "El Liberalismo (ideario y corrientes) y la oposición al mismo".

Ya os he comentado que se puede entender de dos maneras: como una recopilación de las ideas políticas de la etapa del liberalismo isabelino o como un análisis de la implantación y el desarrollo histórico del liberalismo  en la España del siglo XIX. En casi todos los sitios vais a encontrar el tema desarrollado como las opciones políticas y no tanto como un análisis de la historia del liberalismo en la España del XIX, por eso tenéis que tratar de hacer un compendio de las dos cosas para que os quede bien.

Aquí os dejo el tema tal y como lo han concebido dos compañeras vuestras (Fátima Bouzkri y Sara Sierra). Me parece bastante completo y claro y es una buena muestra hecha por vosotros, de vuestra cosecha. La visión de vuestras compañeras va más en la línea de la segunda opción para desarrollar el tema que os he comentado. Espero que os sirva de ayuda.


Los primeros vestigios de liberalismo en España vienen de manos de  José Bonaparte. Pero sus planes no son aceptados debido al comienzo de la Guerra de la Independencia, que consideraba a José I ilegítimo y pedía la vuelta de Fernando VII (el deseado).
En 1812 se redactará la primera Constitución de la historia española de carácter liberal en las Cortes de Cádiz, con la esperanza de utilizarla Fernando VII a su vuelta. El contexto que se encuentra Fernando VII a su vuelta es complicado, Napoleón ha sido derrotado y el liberalismo pasa a tener una concepción negativa, es decir, la vuelta al Antiguo Régimen será la mejor opción. Por una parte Fernando VII es presionado por los liberales para jurar la Constitución, por la otra la nobleza y el clero redactan el “Manifiesto de los Persas”, donde proponen la restauración del absolutismo. La Restauración se produce con ayuda de la Santa Alianza. Pero la situación tras la guerra es crítica y esta situación generará protestas contra el absolutismo.
En un intento de restaurar el liberalismo se producirán pronunciamientos militares (Riego), cabe destacar el de Cabezas de San Juan. Que dará comienzo a una nueva etapa, el trienio liberal (820-1823). Fernando VII ante la presión acepta la Constitución del 12, y las Cortes obtendrán una mayoría liberal (reformas como la supresión de señoríos, abolición de gremios...). A pesar del liberalismo se producirá una agitación antiliberal por parte de campesinos, nobles a iglesia (no acceso a la tierra) y también hay tensiones dentro del liberalismo (opción moderada/exaltada).
Toda esta situación llevará a otro periodo; la década ominosa (1823-1833).El absolutismo vuelve gracias a la intervención de la Santa Alianza con “Los Cien Mil Hijos de San Luis”, se realizarán reformas moderadas y amnistía. Sin embargo, la pérdida de las colonias hace necesaria la presencia de un sector industrial moderado (paso al liberalismo), y provocará la desconfianza de los Realistas.
En 1830 con el nacimiento de Isabel II, Fernando VII abolirá la Ley Sálica. De esta manera se crearán dos grupos. Los “Carlistas”, reclaman a Carlos como monarca y los “Isabelinos”, apoyan la decisión del monarca.
A la muerte de Fernando VII, Don Carlos se autoproclama rey provocando así el comienzo de la Guerra Carlista. El final de este conflicto se producirá mediante el pacto de Vergara (se conceden fueros a las regiones Carlistas).
El reinado de Isabel II se caracteriza por ser moderada en un principio, pero con el tiempo debe introducir un liberalismo más pleno. Pero antes de cumplir la mayoría de edad el poder estará en manos de la regente María Cristina.
El primer gobierno es absolutista (Francisco Cea Bermúdez), realizó algunas reformas. A causa de la insuficiencia de estas se produce un cambio, en esta ocasión De la Rosa con otro gobierno promulgó un Estatuto Real. A estas alturas comienzan a advertirse diferencias entre los liberales, los moderados  quieren la Constitución del 12 y los progresistas quieren una nueva constitución (crean Juntas Revolucionarias y actúan asaltando conventos).
Esto favorecerá la creación de otro gobierno liberal-progresista, con Mendizábal a la cabeza. Ejecuta la desamortización del Estado y creará un ejército contra los Carlistas. Ante las críticas y presión Mª Cristina reestablece la Constitución del 12 y forma un gobierno progresista (Calatrava). Éste crea una nueva Constitución en base a la del 12 y desmantelará el Antiguo Régimen. Los siguientes gobiernos serán mediante la alternancia de poder (moderados-progresistas buscando el equilibrio) a veces obligados, la eficiencia de ambos es nula.
Las opciones que presento el liberalismo son: moderados (Narváez, apoyo de nobleza y clero, defensa de la propiedad, control de la corona, poder iglesia...), progresistas (Espartero, apoyo burguesía, soberanía nacional, corona solo modera, menos poder a la iglesia...), unión liberal (O'Donell, término medio). A demás de la escisión de demócratas (rey) y republicanos (no rey).
Con la mayoría de edad cumplida comienza el reinado de Isabel II (1844-1868). La primera etapa se denominará década moderada (1844-1854), en esta se crea un nuevo estado liberal que da fin al Antiguo Régimen y se caracteriza por el centralismo, uniformidad y jerarquización. Su base ideológica es el liberalismo doctrinario (Narváez), pero por la inestabilidad dará paso a una nueva etapa: el bienio progresista (1854-1856). Esta etapa comienza con el pronunciamiento de Vicálvaro (O'Donell, unión liberal), entonces Isabel II lama a formar gobierno a Espartero. Se llevará a cabo una restauración de los principios progresistas, destaca la desamortización de Madoz y la ley del Ferrocarril. A pesar de todo estas actuaciones resultan ineficaces por una crisis de subsistencia producida por una etapa de sequía. Las revueltas por la crisis unidas a las discrepancias políticas hacen que Espartero dimita.
O'Donell aprovecha la situación para derribar el gobierno que se había fomentado, reprimir las protestas y hacerse con el poder.
Isabel II consciente de los conflictos que se producen por su mala gestión y ante la presión de unionistas, progresistas y demócratas, decide dimitir. Hecho que dará paso a una nueva etapa, el sexenio democrático.

lunes, 28 de enero de 2013

La FTRE y la "Mano Negra"


Seguro que a alguno de vosotros le suena este comentario de texto porque se parece a los que hemos ido viendo en clase. Sí, efectivamente, podéis encontrarlo en Scribd, como muchos de los que os expongo en el blog, pero lo importante es que vayáis sacando información de varias fuentes y terminéis haciendo comentarios propios con redacción original para que entendáis mejor cómo se hace y consigáis sacarle partido a estas prácticas.

Os dejo con el Comentario sobre el Anarquismo en la España de finales del siglo XIX:

El documento a analizar es una fuente primaria y de naturaleza política. Es un manifiesto emitido por la Comisión Federal de la Federación de Trabajadores de la Región española (FTRE), y, más concretamente por los miembros más representativos de dicha federación anarquista a nivel nacional.
El hecho de que sea un manifiesto nos indica que el destinatario es público, aunque posiblemente fuera dirigido especialmente a todos aquellos (jueces, gobierno, medios de prensa) que estaban actuando en contra de la Federación ("sepan también...").

Con respecto a las circunstancias temporales, nos encontramos en marzo del 83, o sea, 9 años después de haberse iniciado la Restauración. Estamos, dentro del turnismo característico, en una etapa de gobierno liberal, dirigida por el líder de ese partido dinástico, Sagasta.

Ya desde hace unos años, desde el Sexenio Democrático, el anarquismo empezaba a cobrar fuerza en España, uno de los países donde mas repercusión obtuvo dicha ideología. Pero varios factores provocaron el retraso de la implantación del movimiento sindical anarquista: la represión de la primera Restauración, el enfrentamiento internacional entre marxistas y anarquistas, por una parte, y entre los partidarios de la lucha sindical y los insurreccionistas, por otra. No obstante, la legislación liberal sobre las asociaciones de inicios de los ochenta - a los que hace referencia el texto en su primer párrafo ("nosotros nos hemos organizado con el mismo derecho que se han organizado todos los partidos políticos" ) llevaron a la legalidad y a una rápida expansión a los sindicatos anarco-colectivistas: en 1881se fundó la Federación de Trabajadoresde la Región Española (FTRE). Poco a poco fue ganando adeptos (se llega a 70.000 afiliados), divididos en dos tendencias: por un lado el proletariado organizado y gradualista (dominante en Cataluña), y por otro, un campesinado más radical y utópico (más frecuente en Andalucía).

Concretamente,el texto hace referencia a los juicios que tuvieron lugar en Jerez de la Frontera en el año 1883 contra la Mano Negra, un acontecimiento que marcó el inicio de la crisis de la FTRE. La Mano Negra fue una presunta organización anarquista secreta y violenta que actuó en Andalucía a finales del S.XIX y a la que se le atribuyeron asesinatos, incendios de cosechas y edificios, y que poseía una estrategia más radical que la "legalista" defendida por la FTRE, aunque en el juicio se intentaron demostrar vínculos entre las dos tendencias. Durante muchos años se ha discutido la existencia de tal supuesta organización, y, aun ahora sigue sin quedar clara dicha existencia. Nunca quedó claro si existió esta organización, si de hacerlo estaba o no vinculada a la FTRE o incluso si fue simplemente la trama de un estado represor para desarticular a los anarquistas andaluces.

Analizando el texto, podemos dividir su estructura en dos partes bien diferenciadas: la primera, donde define el movimiento anarquista tal y como lo concibe la FTRE; y la segunda, donde se defienden de los ataques que los identifican con la Mano Negra y declaran su rechazo a su actitud de violencia sin freno.
El anarquismo, término de origen griego que significa "sin autoridad ni poder", es una filosofía política y social que llama a la oposición y abolición del Estado entendido como gobierno, y por extensión, de toda autoridad, jerarquía o control social que se imponga al individuo, por considerarlas indeseables, innecesarias y nocivas.

Junto con el marxismo, el anarquismo constituye una de las corrientes ideológicas básicas del movimiento proletario. Ambas, anarquismo y marxismo, coinciden en su crítica al capitalismo y en la necesidad de su eliminación, pero difieren radicalmente en cuanto a los métodos para conseguirlo y en la organización posterior. De hecho, a lo largo del siglo XIX ambos pensamientos se fueron alejando progresivamente, hasta convertirse en irreconciliables antagonistas.

El pensamiento anarquista aunque no es uniforme, comparte algunas ideas como son: el rechazo de cualquier tipo de autoridad - en especial la del Estado - ("nosotros nos organizamos para abolir todos los poderes autoritarios") y el repudio a cualquier forma de organización, sea de carácter partidista, administrativa o religiosa, así como preconiza la libertad individual, la abolición de la propiedad, ya que ésta es considerada como un robo cuando se consigue sin trabajo: el derecho a la herencia (origen del status social) ha de eliminarse y sustituirse por la colectivización de los bienes ("Somos colectivistas, porque queremos que cada productor perciba el producto íntegro de su trabajo..."), y la importancia de la educación, es decir, el hombre solo será libre cuando sea capaz de pensar por sí mismo y el mejor medio para conseguirlo es una esmerada instrucción; también apelan a los sentimientos ("y no existan hombres que se mueran de hambre trabajando)".

Para los anarquistas el Estado capitalista constituye una estructura que posibilita la explotación de la clase obrera y por ello debe ser destruido. Rechaza tanto el juego político como la organización de partidos. El medio fundamental para eliminar el Estado es la huelga general, que permitiría arruinar a la burguesía. La organización social ha de estructurarse de abajo a arriba, partiendo de pequeñas comunidades autosuficientes y por libre decisión de sus miembros, nunca por imposición. Hablan así de que son partidarios del principio federativo, al que llaman de "grande y fecundo". El federalismo es una doctrina política que busca que una entidad política u organización esté formada por distintos organismos que se asocian delegando algunas libertades o poderes propios a otro organismo superior, a quien pertenece la soberanía. En este caso creen que sería necesaria una "federación universal de las libres asociaciones de trabajadores agrícolas e industriales" indispensable para que funcionen los principios anarquico-colectivistas.

El anarquismo alcanzó su máxima influencia en el seno de sociedades escasamente industrializadas y en países como España, Italia y Rusia, en tanto que en países más avanzados tuvo mayor peso el marxismo. Algunos sectores del anarquismo preconizaron la acción radical y violenta. Ello se concretó en atentados terroristas que reputaron esta corriente de agresiva y salvaje. Sería este el caso de "La mano negra".

El texto tenía otra finalidad, más importante en ese justo momento: dar a conocer su total desviculación con la organización terrorista anadaluza, pero, al mismo tiempo, defendiendo sus principios:se oponen a cualquier forma de legislación y de prácticas fuera de la ley (" Nuestra Federación nunca ha sido partidaria del robo, ni del incendio, ni del secuestro, ni del asesinato"). Finaliza el texto reiterándose en su completa legalidad y anunciando que no sostienen relaciones con grupos fuera de la legalidad vigente ("...no hemos sostenido ni sostenemos relaciones con lo que llaman Mano negra (...)ni ninguna asociación secreta que tenga por objeto la perpetración de delitos comunes.").Se nota en esta declaración el peso de la rama "catalana", más posibilista, en el Comité Federal Regional. Pero esta declaración no sirvió de mucho: en el verano de este mismo año, 1883, se acabó el juicio a los implicados en cuatro asesinatos y ocho de ellos, acusados de pertenencer a la Mano Negra,fueron condenados a muerte mediante el llamado "garrote vil". La FTRE poco a poco comenzó a languidecer y antes de concluir los 80 se podía considerar inoperante.

Como conclusión, podemos destacar que el texto resulta muy interesante porque refleja la fuerza del anarquismo en España a partir del último cuarto del siglo XIX, expresa los carácteres básicos de su ideología, presenta las dos tendencias internas existentes (sindicalismo apolítico y "propaganda por el hecho"), así como la preocupación de los diferentes gobiernos de la Restauración por reprimir ambas tendencias, incluso con sistemas tan burdos como los juicios de Jerez de la Frontera de 1883.De todas maneras, el anarcosindicalismo continuó como la más importante fuerza en el movimiento del proletariado español, y eso se materializó en la creación de nuevas organizaciones como la CNT (Confederación Nacional del Trabajo) en el año 1910, que jugaron un importante papel en el primer tercio del siglo XX.

jueves, 24 de enero de 2013

Sexenio Democrático


Mientras voy corrigiendo vuestros temas sobre el Sexenio Democrático os dejo este mismo tema desarrollado para que no olvidéis los aspectos clave del mismo.


La experiencia democrática del Sexenio revolucionario: de la revolución al ensayo republicano.

El Sexenio Democrático (1868-1874) fue la última etapa de la revolución liberal en España y representó un intento de ampliar el liberalismo e instaurar la democracia. Se inicia con la revolución de septiembre de 1868, también llamada “La Gloriosa”, que significó el final de la monarquía de Isabel II. Después se sucedieron seis años de gran inestabilidad en los que hubo varios regímenes políticos (Gobierno provisional, Monarquía constitucional y República, unitaria y federal). Durante este periodo predominó pues la búsqueda de un nuevo orden político y social más democrático y participativo, en el que tuvo ya un protagonismo destacado la pequeña burguesía y el movimiento obrero, pero este proceso de modernización política del país fracasó y se impuso de nuevo en 1874 la solución monárquica, que condujo al largo período de la Restauración.


Causas de la revolución de 1868

Crisis económica: La evolución de la economía española durante los últimos años del reinado de Isabel II contribuyó en gran medida a acelerar su deterioro, dada la profunda crisis en que la nación estaba sumida desde 1866.

Crisis desdoblada en dos versiones: una capitalista, que incidía sobre el sector financiero y el industrial, y otra tradicional, en torno a la actividad agraria. El panorama de la nación, dominada por la recesión económica, escapaba a todo control de los Gobiernos isabelinos moderados, incapaces de hacerle frente. Tras un período de bonanza, que se inició en 1856, la recesión se dejó notar ya en 1864 y se agudizó paulatinamente, hasta estallar en 1866. Coincidió en el tiempo con una severa crisis a nivel europeo que, de una forma u otra, repercutió sobre la economía nacional. Sus efectos se concretaron en la paralización del proceso de internacionalización que el capital español había experimentado desde 1856, cuando se legisló la entrada de capital extranjero en grandes dosis, sobre todo para la financiación del ferrocarril ,además de otros sectores de la economía española. De este modo, cuando la inyección de capital se detuvo y se produjo el estancamiento del negocio ferroviario, dichos sectores cayeron también, ocasionando un crac bursátil. Una situación de crisis que se agravó aún más con los problemas de la industria textil catalana, muy afectada por la guerra de Secesión norteamericana (que afecta al precio del algodón en rama) y por el bajo nivel de consumo interior. Otro elemento de intensificación de la crisis viene del lado comercial, dado que el proteccionismo no era ya más que un estorbo para el desarrollo industrial y la consolidación del mercado interior.

Todos estos factores muestran las tensiones que presionaban sobre la economía española a partir de 1866, y que redundaron en un alarmante aumento de las tasas del paro, afectando a todo el país y a todo el abanico profesional. La economía se vería aún más vulnerada en 1867, cuando sobrevino la crisis agraria. (de subsistencias).

Los repartos de pan promovidos por las autoridades no sirvieron para paliar los efectos de la conjunción de paro y hambre, y la importación de cereal extranjero para combatir la subida de precios no pudo evitar una situación rayana en el desastre.

Deterioro político: A mediados de la década de 1860 gran parte de la población estaba descontenta con el sistema isabelino. En 1866, después de la sublevación de sargentos del cuartel de San Gil y de su dura represión, O’ Donnell fue apartado del gobierno pero los siguientes gabinetes del Partido Moderado siguieron gobernando por decreto, esto es, sin participación de las Cortes.

Ante la imposibilidad de acceder al poder por los mecanismos constitucionales, el Partido Progresista , dirigido por Prim, se negó a participar en las elecciones y defendió la conspiración como único medio para poder gobernar. El Partido Demócrata se encontraba en la misma situación, por lo que en 1867 firmaron el Pacto de Ostende, con el fin de unificar sus acciones para acabar con el moderantismo en el poder.

A este pacto se adhirieron los unionistas en noviembre de 1867, tras la muerte de O’ Donnell. Esta adhesión fue fundamental para el triunfo de la revolución (aportaron muchos lideres de la cúspide militar). A pesar de ello y a causa del carácter conservador de estos contrarrestó el peso de los demócratas en la futura revolución.


La Revolución de 1868, “La Gloriosa” y la Constitución de 1869

Para septiembre de 1868, las fuerzas navales con base en Cádiz, al mando de Juan Bautista Topete, se amotinaron contra el gobierno de Isabel II. Se advertía entonces la existencia de muchas fuerzas en juego: mientras los militares se manifestaban monárquicos y sólo pretendían sustituir la Constitución y el monarca; las Juntas Revolucionarias aparecidas en los núcleos urbanos, más radicales, mostraban su intención de conseguir una verdadera revolución burguesa, basada en el principio de la soberanía nacional. Conviene señalar también la participación de grupos campesinos andaluces, que aspiraban a la Revolución Social.

El presidente Ramón María Narváez abandona a la reina, al igual que su ministro en jefe Luis González Bravo. Narváez moriría aquel mismo año, ahondando la crisis en los sectores moderados. Los generales Prim y Serrano (hasta entonces desterrados) denunciaron al gobierno, y gran parte del ejército desertó, pasándose al bando de los generales revolucionarios a su regreso a España.

El movimiento iniciado en Andalucía pronto se extendió a otros lugares del país, sin que las tropas del gobierno hicieran frente seriamente a las de los pronunciados. El apoyo de Barcelona y de toda la zona mediterránea fue decisivo para el triunfo de la revolución. A pesar de la demostración de fuerza de la Reina en la Batalla de Alcolea, los lealistas del general Pavía fueron derrotados por el General Serrano. Isabel se vio entonces abocada al exilio y cruzó la frontera de Francia.

Se instauró un gobierno provisional con el general Serrano como regente y el general Prim como presidente de un gobierno integrado por progresistas y unionistas. Las Juntas fueron sin embargo suprimidas.

Un primer resultado de la Revolución es la Constitución de 1869: se convocaron elecciones para unas Cortes constituyentes ( enero de 1869), en las que dominaron los partidos vencedores en la revolución, ya que los progresistas alcanzaron 160 escaños, la Unión Liberal 80 y los demócratas 40. Consiguieron también importante número de diputados los republicanos, 80, y estaban en minoría los carlistas, 36. El texto elaborado por las Cortes de 1869 está considerado por muchos como la primera constitución democrática de España, que se anticipó varias décadas a otros países europeos en cuanto a los logros políticos y sociales alcanzados. Entre sus características principales destacan: una avanzada declaración de los derechos individuales de todos los ciudadanos, el sufragio universal masculino, la libertad de imprenta, la libertad de culto y el derecho de reunión y asociación, todos ellos reconocidos por vez primera y de una gran importancia para el desarrollo del movimiento obrero en España. Además, la Constitución proclamaba la soberanía nacional, indicando que todos los poderes del Estado surgían de la nación española, cuya forma de gobierno era la monarquía constitucional o parlamentaria.Por último otorgaba un gran papel a las Cortes, que serían el máximo órgano de representación de la Nación, ya que no solo legislaban, sino que controlaban al gobierno y limitaban el poder del monarca.

También hay que destacar una política económica tendente a mitigar la crisis económica y abrir la economía española: se adopta una política librecambista, cuya mejor ejemplo es la Ley de Minas (1871), que permite la inversión extranjera. Se crea la peseta como nueva unidad monetaria.


La monarquía de Amadeo de Saboya (1870 - 1873)

Tras aprobarse la constitución en la que se establecía la monarquía como forma de gobierno, y desechada la opción de los Borbones, se inició la búsqueda de una candidato adecuado a la Corona entre las familias reales europeas. Finalmente, las Cortes eligieron como nuevo rey a Amadeo de Saboya, hijo del Víctor Manuel II, rey de la recién unificada Italia, y perteneciente a una dinastía con fama de liberal.

Tres días antes de la llegada de Amadeo a España fue asesinado el general Prim. El general progresista era el principal apoyo del nuevo rey, y su ausencia debilitó grandemente la posición del nuevo monarca.

Amadeo se encontró inmediatamente con un amplio frente de rechazo. Aquí estaban grupos variopintos y enfrentados: los carlistas, todavía activos en el País Vasco y Navarra; los "alfonsinos", partidarios moderados de la vuelta de los Borbones en la figura de Alfonso, hijo de Isabel II; y, finalmente, los republicanos, grupo procedente del Partido Demócrata que reclamaba reformas más radicales en lo político, económico y social, y se destacaba por un fuerte anticlericalismo; a esto hay que añadir los conflictos: la tercera guerra Carlista y la guerra de Cuba.

Mientras, la alianza formada por unionistas, progresistas y demócratas, que había aprobado la Constitución y llevado a Amadeo al trono, comenzó rápidamente a resquebrajarse. Los dos años que duró su reinado se caracterizaron por una enorme inestabilidad política, con disensiones cada vez más acusadas entre los partidos que habían apoyado la revolución. Impotente y harto ante la situación, Amadeo I abdicó a principios de 1873 y regresó a Italia. Sin otra alternativa, era impensable iniciar una nueva búsqueda de un rey entre las dinastías europeas, por lo que las Cortes proclamaron, sin demasiada convicción, la República el 11 de febrero de 1873.


La Primera República española (1873-1874)

La República fue proclamada por unas Cortes en las que no había una mayoría de republicanos. Las ideas republicanas tenían escaso apoyo social y contaban con la oposición de los grupos sociales e instituciones más poderosos del país. La alta burguesía y los terratenientes, los altos mandos del ejército y la jerarquía eclesiástica eran contrarios al nuevo régimen.

Los escasos republicanos pertenecían a las clases medias urbanas, mientras las clases trabajadores optaron por dar su apoyo al incipiente movimiento obrero anarquista. La debilidad del régimen republicano provocó una enorme inestabilidad política. Cuatro presidentes de la República se sucedieron en el breve lapso de un año: Figueras, Pi i Margall, Salmerón y Castelar.

En este contexto de inestabilidad, los gobiernos republicanos emprendieron una serie de reformas bastante radicales que, en algunos casos, se volvieron contra el propio régimen. Estas fueron las principales medidas adoptadas:

• Supresión del impuesto de consumos. La abolición de este impuesto indirecto, reclamada por las clases más populares, agravó el déficit de Hacienda.
• Eliminación de las quintas. De nuevo una medida popular propició el debilitamiento del estado republicano frente a la insurrección carlista.
• Reducción de la edad de voto a los 21 años
• Separación de la Iglesia y el Estado. Este dejó de subvencionar a la Iglesia.
• Reglamentación del trabajo infantil. Prohibición de emplear a niños de menos de diez años en fábricas y minas.
• Abolición de la esclavitud en Cuba y Puerto Rico.
• Proyecto constitucional para instaurar una República federal.

Este programa reformista se intentó llevar a cabo en un contexto totalmente adverso. Los gobiernos republicanos tuvieron que hacer frente a un varios desafíos:

• Confrontación republicana
El primer jefe de gobierno fue Estanislao Figueras. Las Cortes presentaban tres tendencias distintas y enfrentadas para formar gobierno:
- el centro de Pi i Margal, que abogaba por una descentralización del Estado y rechazaba las acciones armadas.
- Los moderados, partido derechista de Emilio Castelar, que apostaban por un gobierno fuerte y federal, sin revueltas.
- Los intransigentes, dirigidos por el presidente de las Cortes, José Mª Orense, en contra de la política de prudencia.

• El proyecto de Constitución de 1873:
- España como república federal de 17 estados, incluidos Cuba y Puerto Rico.
- Separación de Iglesia y Estado.
- Dos Cámaras: Congreso y Senado.
- Se mantiene la declaración de derechos de 1869.

• La tercera guerra carlista (1872-1876)
La abdicación de Amadeo I favorece la causa carlista. A finales de 1873 el territorio vasconavarro estaba en poder de los carlistas. Su dominio se extendió por Albacete, Cuenca y Aragón. Su avance fue detenido por el golpe de estado de Pavía y la restauración monárquica en 1874.

• La guerra de Cuba (la Guerra de los Diez años)
Se continúa con la guerra iniciada con el Grito de Yara en octubre de 1868, hasta la paz de Zanjón en 1878, ya bajo el reinado de Alfonso XII.

• El Cantonalismo
Se basaba en crear pequeñas unidades independientes, que mediante acuerdos libres entre ellos, formarían un estado federal. Se pretende establecer una estructura federal de abajo hacía arriba, y no desde el gobierno central. Se extendió por Levante (Murcia y Cartagena) y Andalucía, con deseos de reformas sociales. El cantonalismo produjo la caída de Pi y Margal, y de Nicolás Salmerón, que sometió con el
ejército el cantonalismo e inició una política más autoritaria.

Tras la dimisión de Salmerón, Castelar es elegido, dándole poderes extraordinarios y autorizándole a gobernar por decreto. El general Pavía, en enero de 1874, lideró un golpe de estado en la Cortes, cuando se iba a producir un voto de censura a la política de Castelar. Se formo un gobierno presidido por el general Serrano. Este hecho forzó el pronunciamiento en Sagunto del general Martínez Campos, que proclamó
rey de España a Alfonso XII, el 31 de diciembre de 1874.



martes, 15 de enero de 2013

Vuelta a la normalidad

Han pasado muchos días desde nuestro último comentario de texto en el blog, pero ahora que ya estaréis recuperados por completo de vuestro "descanso" navideño volvemos a la carga con el desarrollo de Historia de España.

Ya hemos visto dos de los grandes temas del año: El Liberalismo y el Sexenio Democrático, y seguro que todos estaréis preparando los mismos desarrollados (de hecho ya he recibido la mayoría de vuestros temas sobre el Sexenio Democrático). Así que he pensado poneros estas bases para poder desarrollar un buen tema de historia con vuestras propias manos. Tener en cuenta que cuanto más trabajéis los temas por vosotros mismos mejor los entenderéis y más se os valorará, así que ánimo y a por todas.

En los próximos días seguiremos con comentarios de texto del siglo XIX referidos a los últimos años del mismo que terminaremos de ver con el tema de la Restauración, así que mientras tanto os dejo este texto-ayuda tan interesante.


CÓMO DESARROLLAR UN TEMA DE HISTORIA

Para desarrollar un tema de historia, es decir, para tratar de explicar un momento histórico concreto, se han de tener en cuenta una de serie de aspectos:

a. Circunstancias y contexto histórico en el que surge el proceso a exponer. Comenzar el tema con una pequeña introducción que sitúe el tema a desarrollar. Situar el qué, el cuándo y el dónde, es decir, de qué vamos a hablar, su importancia tanto para la época como para su influencia posterior, el momento histórico que se vive (a nivel nacional o internacional) y una concreción de la cronología en que nos movemos.

Por ejemplo, si analizamos el reinado de Fernando VII lo situaremos dentro de la crisis del Antiguo Régimen y el inicio de las revoluciones liberales, en una España surgida tras la Guerra de la Independencia y el proceso de las Cortes de Cádiz y en una Europa donde el absolutismo, que defiende con fuerza el rey Fernando, intenta recuperar su dominio tras el período convulso de la Revolución Francesa y las guerras napoleónicas.

b. Desarrollo del proceso: causas, fases, acontecimientos, personajes y grupos más destacables, etc. Narración de los acontecimientos más importantes del momento analizado. Sin caer en una simple sucesión de hechos, hemos de destacar los protagonistas del momento (individuales y colectivos), los hechos más destacables, la división del período en etapas si es necesario y la caracterización del período. Todo esto no ha de quedar aislado: hay que relacionar los hechos descritos, analizar el papel de los diferentes protagonistas y buscar explicaciones multicausales a los acontecimientos. No caer en la mera anécdota, buscad el orden en la explicación y, muy importante, citar fechas para situar el momento, el antes y el después.

Por ejemplo, si analizamos el reinado de Isabel II no nos limitaremos a señalar de manera detallada la sucesión de gobiernos de las regencias o del reinado, ni a describir las principales fases de las guerras carlistas con sus diferentes campañas. Hemos de situar el reinado en el contexto de la construcción del Estado liberal en la España del XIX, sus oposiciones (el carlismo), sus características peculiares (el papel de la Corona, la intromisión de los liberales, la relación con la Iglesia, la política exterior de prestigio, etc.). Analizar también los diferentes grupos políticos que intervienen, sus ideologías, sus protagonistas, sus apoyos sociales y sus realizaciones (tanto si alcanzaron el poder como si lo intentaron).

c. Consecuencias históricas del proceso: políticas, sociales, culturales, económicas… tanto a corto como a largo plazo. El período analizado no acaba con la cronología en que lo situemos. Lógicamente hay que hacer referencia a las consecuencias (de todo tipo) que provoca lo que hemos analizado anteriormente.

Las consecuencias del Sexenio democrático (1868-1874), por ejemplo, repercuten sobre el resto del siglo XIX e incluso parte del siglo XX. La burguesía y los partidos políticos liberales (antiguos moderados, unionistas e incluso progresistas) se asustan ante el intento democratizador que supuso el Sexenio, pero que acabó en medio de una grave situación de desorden político y social. Ante esto, se prefiere la vuelta de los Borbones y un sistema que defienda la estabilidad militar y política (y, en la medida de lo posible, social) aunque limite la democracia (falseamiento de las elecciones, por ejemplo). El Sexenio ha promovido, sin embargo, nuevas expectativas (republicanismo, anarquismo, marxismo, nacionalismo), aunque tardarán un tiempo en reorganizarse y plantearse como nuevas alternativas a la España de la Restauración que nace tras 1874 y durará hasta 1923/1931.

d. Valoración y debates historiográficos sobre el proceso tratado. Hay que valorar correctamente qué importancia tiene el período analizado dentro de la Historia de España, de Europa o mundial y cuál es su significado. Compararlo con otros fenómenos coetáneos en el tiempo o con otros períodos históricos. Evidentemente, los historiadores no siempre se ponen de acuerdo sobre por qué suceden las cosas, o qué nos explican los acontecimientos que hemos descrito. Se pueden señalar los diferentes puntos de vista, muchas veces incluso antagónicos.

La dictadura de Primo de Rivera (1923-1930) ha sido considerada tradicionalmente, por ejemplo, como la manera que tuvo el sistema de la Restauración – y el propio rey Alfonso XIII- de mantenerse en el poder, ya que no había sabido “regenerarse” tras la crisis del 98 y el aumento de la conflictividad social y política: el golpe de estado militar fue la solución (que abre el camino a otros movimientos similares en la España del siglo XX), y el ejemplo del fascismo en Italia (Marcha sobre Roma, 1922) podría corroborar esta teoría. Pero otros historiadores están revisando esta teoría: los últimos gobiernos liberales de la restauración querían iniciar un profundo proceso reformador que democratizase el sistema de la Restauración; además, se pretendía revisar el papel de la cúpula militar en el desastre de Annual en la Guerra de Marruecos (Expediente Picasso): el golpe militar fue la respuesta conservadora ante ambos intentos, aunque no podrán ya ser frenados a inicios de los años 30 (proclamación de la Segunda República, 1931).

miércoles, 5 de diciembre de 2012

El Político-Militar

Después de un mes centrados en el estudio del liberalismo en la España del XIX vamos a pasar a comentar algunos textos referidos a esa etapa de la historia. Recordad lo que hemos comentado en clase acerca de la estructura de vuestros comentarios. Espero que los que aquí vaya colgando os puedan servir para entender un poco mejor todo lo trabajado en el aula.

Me parece interesante que vayáis haciendo una colección de comentarios de compañeros, de otras webs y, por supuesto, de lo trabajado en clase. Se trata de buscar originalidad además de rigor histórico.

Os dejo el comentario de vuestra compañera Alejandra Custardoy sobre el Político-Militar:


Se trata de un fragmento del ensayo de historia política titulado “El político militar” escrito en Madrid en 1979 por el historiador Salvador Madariaga. Es por tanto un ensayo crítico e historiográfico, que se refiere al papel de los militares y su implicación política en la España del siglo XIX.

El texto trata del perfil de Narváez tomándolo como prototipo de político-militar intervencionista en el reinado de Isabel II. La intención es denunciar “lo que ha sido la maldición de España en los tiempos modernos”. Ramón García Narváez (1800-1868) participó en la primera Guerra Carlista. Se consolidó como jefe del Partido Moderado y entre 1844-1868 fue presidente del Consejo de Ministros. Su política oscila entre el apoyo al liberalismo moderado y la reacción a cualquier progresista. Fue un apoyo para Isabel II.

Según el texto, la formación intelectual del militar es castrense. Su interés en política lo suscita su gran autoestima y arrogancia. Considera que los métodos del cuartel sirven para la sociedad. Desprecia la libertad de prensa. Impone ideas por la fuerza, no tiene ningún programa político y desprecia los valores como la libertad o la religiosidad. Como se ve en la frase “No tengo enemigos, los he fusilado a todos” al final del texto.

La presencia activa de los militares en la vida política de España ya se daba en el siglo XVIII cuando los capitanes generales gozaban de amplios poderes comparables con los de la nobleza y el clero. Sin embargo, el procedimiento de intervención armada denominado pronunciamiento comenzó en la primera mitad del siglo XIX. Los pronunciamientos fueron sublevaciones protagonizadas por grupos militares con un jefe. Pretendían provocar un cambio de gobierno mediante la fuerza y contaban con apoyo civil. Se ven reflejados en las Guerras de Independencia (1808-1814) y Carlista (1833-1839). El general Espartero (progresista) y el mencionado en el texto Narváez (moderado) son los ejemplos más populares de militares y políticos intervencionistas del XIX, que ocuparán la presidencia del gobierno junto a O’Donnell durante el reinado de Isabel II. Juan Prim y Francisco Serrano lo serán en el Sexenio Democrático. El fundamento de los pronunciamientos era el siguiente: ante el descontento con el gobierno comenzaba una conspiración entre militares y elaboraban un manifiesto. Si el pronunciamiento triunfaba el gobierno cambiaba, sino se procedía a la represión, fusilamiento o exilio de los organizadores.

Los cambios de gobierno destacados debidos a pronunciamientos son: Trienio liberal (Coronel Riego en Cabezas de S.Juan 1820, progresista), Golpe de Los Sargentos en La Granja (1836 para aplicar la Constitución de 1812 durante la Regencia de Maria Cristina), Década moderada (Narváez, moderado 1844) y Bienio progresista ( O’Donnell, progresistas y unionistas en Vicálvaro 1854).

La intención del texto es explicar la importancia de los pronunciamientos en la figura del general Narváez, y la implicación del ejército con apoyo civil en los cambios de gobierno a lo largo de la historia contemporánea española. Aunque durante el siglo XX fueron un hecho que se sucedió en repetidas ocasiones, hoy en día se ha superado esa implicación del ejército a la vida política gracias a la Constitución de 1978.